Despues de una semana en la que me llenaron de bollitos de dolor, y lo único que quise fue olvidar, me detuve a pensar un rato.
El olvido está tan lleno de memoria que a veces no caben las remembranzas y hay que tirar rencores por la borda, en el fondo el olvido es un GRAN simulacro. Nadie sabe ni puede, aunque quiera, olvidar. Un gran simulacro repleto de fantasmas, esos romeros que peregrinan por el olvido.
No se puede olvidar, pero si distraerse un rato, hasta lograr crecer sin olvidar.
No olvido, porque tengo memoria.
*
No me olvido de mí, de todo lo que soy, y quizás no supe ver.
De esto se trata la vida que nos pega un poco, y nos transforma la realidad, pero uno tiene el deber de adaptarse a ella.*
Seguimos, Seguimos...
Gracias!